El monte sigue produciendo diversidad micológica con la humedad que le queda

  • 27 Oct 2026

  • Montes de Oca (BU-50015)
    Río Cea (LE-50003)
    Acotado VA-50.001 Torozos, Mayorga y Pinares de Valladolid
    Acotado AV-50.003 Gredos
    Ribera de Cañedo (SA-50.005)
    Demanda-San Millán (BU-50017)
    Valle de Mena (BU-50019)
    Parque micológico de Velilla del Río Carrión
    Acotado de las Comarcas Valdavia y Vega
    Acotado de Aguilar de Campoo, Cordovilla de Aguilar, Matalbaniega, Menaza y Olleros de Pisuerga
    Acotado AV-50.006 Montes De La Comunidad De Castilla y León En Ávila
    San Zadornil (BU-50003)
    Acotado de Guardo
    Montes de Segovia (SG-50002)
    Montes de la Comunidad de Castilla y León en Segovia (SG-50005)
    Acotado ZA-50.024 Camarzana, Rabanales y otros
    Parque Micológico Sierras de Francia, Béjar, Quilamas y El Rebollar (PMSA-50001)
    Fresneda de la Sierra Tirón (BU-50073)
    Parque Micológico PMZA-50.001 Montes del Noroeste Zamorano
Parte micológico Micocyl

El puente de Todos los Santos llegará a Castilla y León con tiempo seco, estable y templado, ideal para visitar nuestros pueblos y pasear por sus montes. La última previsión meteorológica de AEMET anuncia dos semanas sin lluvias importantes, y noviembre empezará bajo la influencia del anticiclón, con días soleados y solo algunas precipitaciones débiles en el norte de la comunidad. Las temperaturas máximas superarán los valores habituales para estas fechas, mientras que las mínimas se mantendrán dentro de lo normal.

Para entender qué significa esto para las setas silvestres, hay que saber que la seta es solo el fruto del hongo. El hongo en sí es el micelio, una red de filamentos microscópicos que vive en el suelo todo el año y que solo produce setas cuando encuentra humedad suficiente y temperaturas adecuadas. Las setas que encontramos estos días en algunos montes son, por tanto, el resultado de las lluvias de semanas pasadas: el agua que todavía queda en el suelo permite que el micelio siga fructificando. Esta semana las temperaturas mínimas subirán ligeramente en toda la comunidad, y unas noches algo más suaves favorecerán que sigan brotando setas allí donde el suelo conserve humedad. En muchas zonas, sin embargo, ya se nota la falta de agua y la producción empieza a frenarse.

Las heladas de los últimos días no han influido, por ahora, en la salida de setas. Ha helado en algunas zonas de la comunidad, pero de forma suave y puntual. Una helada fuerte puede estropear las setas que ya han salido, pero el hongo en sí, el micelio, sigue a salvo bajo el suelo y la hojarasca, y vuelve a producir en cuanto mejoran las condiciones. Por eso estas heladas moderadas no ponen todavía en riesgo la campaña.

La campaña se resiente de verdad cuando las noches frías se suceden una tras otra, sin lluvia que devuelva la humedad al suelo ni días templados que recuperen algo de calor. Entonces el suelo se enfría y se seca a la vez, y el micelio deja de fructificar. Hasta ahora no ha sido así, y AEMET tampoco lo prevé para esta semana. El cambio podría llegar pasada la primera semana de noviembre, con varios frentes atlánticos que traerían la lluvia que el monte espera. La previsión de agua todavía es muy incierta, pero si se cumple, las setas volverán a asomar en muchas zonas de la comunidad.

Producciones concentradas en zonas aún húmedas

De momento, la producción se concentra en las riberas y en los bosques que más lluvia han recogido desde el verano y todavía conservan humedad en el suelo. En el resto del territorio hace falta más lluvia para que el monte vuelva a producir con normalidad. Por eso la campaña avanza de forma muy desigual. Castilla y León reúne climas, altitudes y tipos de bosque muy distintos, y resulta difícil dar un parte único que refleje lo que ocurre en toda la comunidad.

Los boletos siguen saliendo de forma puntual en varias zonas de la comunidad, con producciones todavía bajas. En Salamanca aparece Boletus edulis, sobre todo en robledales y, en menor medida, en pinares, y las zonas más bajas producen más que la sierra. En los robledales de Zamora salen también de forma puntual Boletus aereus y empieza a aparecer Boletus pinophilus. En los castañares de Ávila se están recogiendo oronjas (Amanita caesarea), una especie que necesita calor y cuya temporada posiblemente está llegando a su fin.

Para el níscalo (Lactarius deliciosus) la temporada apenas ha empezado. Aparece de forma puntual, sobre todo en las vaguadas de los pinares jóvenes de repoblación, donde el suelo guarda más humedad. Desde la semana pasada los recolectores cogen también seta de cardo (Pleurotus eryngii) en barbechos y eriales de varias provincias, aunque en cantidades bajas. En claros, bordes de bosque y setos donde el suelo conserva humedad aparecen además algunas plateras (Infundibulicybe geotropa), a menudo formando corros.

Es pronto para conocer el desenlace de la campaña

Aún es pronto para valorar este otoño. En muchos montes la temporada no ha alcanzado su plenitud, y darla por mala sería adelantarse a lo que el monte aún tiene por decir. Si las lluvias llegan en la segunda semana de noviembre y no hiela con fuerza, volveremos a tener fructificaciones interesantes. Para los recolectores profesionales que venden a restaurantes o a empresas transformadoras, las cantidades todavía no son suficientes. Sin embargo, en los muestreos y en las salidas de observación de las últimas semanas hemos encontrado mucha diversidad de especies, aunque buena parte no son comestibles. Gracias a esa variedad, las actividades divulgativas y didácticas están dando muy buen resultado. Salir al monte estos días para aprender a reconocer hongos es otra forma de disfrutar la temporada. Observar, identificar y descubrir especies nuevas convierte cada paseo en una experiencia que va mucho más allá de la cesta y del plato.

Muestreos para conocer mejor el recurso micológico

Los hongos silvestres siguen siendo uno de los componentes menos conocidos del ecosistema forestal, pese a su papel clave en la retención de carbono y, con ello, en la lucha contra el cambio climático. El suelo de los bosques almacena tanto carbono como los propios árboles, o incluso más, y los hongos micorrícicos, asociados a las raíces, participan en la formación y estabilización de la materia orgánica que lo retiene.

La producción de setas silvestres cambia mucho de un año a otro y, para entender cómo funciona este recurso, no basta con datos de una sola campaña: hacen falta series temporales largas. Por eso, Cesefor realiza cada año, con el apoyo de la Junta de Castilla y León, un seguimiento de la producción micológica en los montes de la comunidad. Desde principios de septiembre, el equipo de Micocyl muestrea cada semana una red de parcelas permanentes y completa la información con recorridos por las masas forestales productoras. En cada muestreo se registran las especies presentes y la producción en kilos por hectárea.

El respaldo de la Junta de Castilla y León permite mantener este trabajo de forma continuada, campaña tras campaña. Con los datos acumulados podremos estimar la productividad real de cada tipo de monte, separar el efecto del clima del efecto de la gestión y el aprovechamiento, y fijar criterios de sostenibilidad para un recurso con un peso ecológico y socioeconómico clave en el medio rural.