El Parque Micológico del Bierzo ya recorre sus parcelas de muestreo en seis puntos de la comarca
El parque micológico del Bierzo sigue avanzando con su trabajo de campo. Desde hace un par de semanas, los técnicos recorren parcelas de muestreo en San Pedro Castañero, Molinaseca, Priaranza del Bierzo, Villavieja, Paradela de Muces y Carucedo, seis puntos repartidos por la comarca que servirán para construir la base científica del futuro parque.
El objetivo de estos muestreos es el mismo que ya se adelantó cuando se presentó el proyecto: conocer cuánta seta produce cada zona y su facilidad de acceso, datos que, puestos en conjunto, permitirán fijar cuántos permisos podrá haber en todo el parque sin poner en riesgo el recurso.
Pero este trabajo no se resuelve con una sola visita. Un muestreo sistemático significa recorrer las mismas parcelas varias veces a lo largo de la temporada, no solo una vez, porque las setas no salen de forma constante: una semana puede haber mucha producción y la siguiente casi ninguna, según la lluvia, la temperatura o la humedad del suelo. Si los técnicos midieran solo un día, el dato podría ser una casualidad y no reflejar lo que de verdad da ese monte. Repitiendo las visitas en distintos momentos de la temporada, y durante varias campañas, se consigue un dato mucho más fiable sobre la capacidad real de todo el territorio, que es precisamente lo que luego servirá para repartir los permisos de forma justa y sostenible.
Entre las primeras especies que han aparecido en estas visitas se encuentran el parasol (Macrolepiota procera), la lengua de buey (Fistulina hepatica) y la oronja (Amanita caesarea), tres especies que dan ya una idea de la variedad de setas que puede encontrarse en los montes del Bierzo.
No es la única iniciativa de este tipo que recorre estos montes. En la misma comarca trabaja también el proyecto MULTICAS, coordinado por la Asociación de Propietarios Forestales Juntas de Montes de Asturias y el Centro Tecnológico Forestal y de la Madera de Asturias, con Cesefor al frente de la parte dedicada al recurso micológico. Se trata de un proyecto distinto, centrado en los castañares y en cómo gestionarlos para producir más setas sin renunciar a la madera ni al fruto, pero que comparte territorio y, en cierto modo, objetivo con el futuro parque del Bierzo: demostrar que un monte bien gestionado puede dar mucho más de lo que a simple vista parece.
Con estos primeros datos de campo, el proyecto del Parque Micológico del Bierzo empieza a dejar de ser solo un plan sobre el papel para apoyarse también en lo que el propio monte está mostrando esta temporada.
